Bajen las Armas


Matan las políticas, también matan las armas. Viven poco, son el desecho, el residuo. Los pibes mueren todos los días en los barrios de Buenos Aires, mueren de droga, mueren de frio, mueren de soledad. Los mata el paco, los matan las armas, muchas otras, la mayoría, los mata el olvido. 

En esta sociedad fragmentada por culpa de la desigualdad y el lujo desmedido, las villas tiemblan y tiritan de frio. Los hijos de estos barrios nacen segregados y crecen excluidos de luz, agua, cloacas y gas entre tantas otras cosas. Sin educación y sin contención estatal son arrojados para que sobrevivan.  Día tras día, se niega a los niños, el derecho a ser niños. El mundo trata los niños pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. 

De acuerdo con la estigmatización social los niños de estos barrios nacen, se drogan, matan y mueren. Parece ser que roban hasta lo que respiran, sin entender, que nadie los comprende, nadie los mira, lamentablemente, nadie los observa.

Opulencia y desamparo, desigualdades que matan. La desesperación traducida en violencia es debido a la certeza de la muerte. 

En esta Argentina donde más de 5 millones de personas viven en situación de villa miseria, decidimos soñar al menos por un rato con un mundo sin violencia.

En la Semana del Desarme Infantil decidimos cambiar armas de juguetes por pelotas de futbol. Instalamos tres centros de cambio, Villa Soldatti, Ciudad Oculta y Nuñez, tratando de generar conciencia en los niños y en los padres que se acercaron a intercambiar violencia por paz.

Junto a Red Solidaria, River Solidario y FC Bola entregamos 1000 pelotas de futbol  tratando de hacer visibles a los invisibles, la violencia golpea en los barrios, en las villas, en la sociedad. Entendiendo que el desarrollo de los niños tiene que ser a través de la educación y del deporte tratamos de cumplir nuestro sueño, que nunca falte una pelota.

Bajen las armas. Pasen y miren. Acá solo hay pibes jugando.


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