Tierra de Campeones

En el calor de Diciembre flota una brisa de alegría en esta Buenos Aires tan convulsionada. Los autos y los edificios muchas veces tapan la naturaleza, tiñen de grises los días y el horizonte del Río de la Plata parece lejano estando a pocas cuadras del centro de la ciudad. Decidimos escaparnos un poco de la velocidad en la que se vive en las grandes capitales del mundo. Nos conectamos con Claudio y nos dio las indicaciones para llegar al club que él dirige. La Panamericana rumbo al norte nos depositó en un conocido barrio de las afueras de Buenos Aires. Los 25 kilómetros que nos distancian de la gran metrópoli muestran un abismo entre una forma de vivir y la otra. 

San Isidro cuenta con enormes caserones mostrando ser una zona económicamente pudiente. Pero como todos ya sabemos, donde hay gente que tiene tanto, hay otros que no tienen nada. El GPS nos hace lindar el barrio La Cava, conocido tiempo atrás por ser una de las villas más peligrosas de Buenos Aires. Pero Claudio, a cargo del club San Isidro Juniors y del comedor 10 de Diciembre, sabe que aunque existen focos de violencia, las cosas han cambiado en los últimos años.
Nos adentramos en La Cava y conocemos de cerca la realidad de los cientos de chicos que pasan ahí parte del día. Bajamos por los pasillos angostos y vemos el monumento del barrio. La cancha del Pozo es el fiel reflejo del amor al fútbol que existe en este barrio. Todo se toca, todo se ocupa, menos la cancha. Pero existe algo que hace sentir a los chicos del barrio importantes y en donde sienten que son todos iguales, el club San Isidro Juniors.

Claudio es el técnico y el encargado de que los chicos tomen la merienda. Sabe como pocos de fútbol y las puertas que le abrió la vida fueron gracias al arte de manejar el balón. 

Trescientos chicos asisten todas las semanas a los entrenamientos y los sábados compiten en el torneo comunitario que alberga clubes de diferentes lugares del Municipio. Los trofeos por los títulos ganados caen de las vitrinas pero el mayor logro que realizo Claudio es el respeto y la educación que los chicos nos brindan a cada momento, esto los convierte en ganadores.

Revolución Pelota llegó al lugar y repartió 15 pelotas persiguiendo el sueño de que nunca falte una pelota. 
Agradecemos el apoyo y la colaboración de Adidas Fund.


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